miércoles, 9 de septiembre de 2015

Un día cualquiera...

            Sonaba el despertador cuando Juan saltó de la cama. Había pasado muy mala noche pero se había levantado dispuesto a afrontar con ganas el nuevo día. Desperezándose, abrió la ventana dejando que la luz del sol inundara su habitación. Se aseó y se vistió antes de bajar a la cocina, donde su mujer ya estaba sentada desayunando. Dándole los buenos días, se inclinó y la besó en la mejilla. Ella le miraba extrañada "¿qué has dicho?" y él con una gran sonrisa, de nuevo, le dio los buenos días. Ella le miraba cada vez más asustada "No te entiendo... Siéntate, ¿qué me has dicho?". Juan ya comenzó a extrañarse de que su mujer no le entendiera y preguntó qué ocurría. Ella rompió a llorar desesperada. Su marido abría la boca pero nada de lo que decía tenía sentido. Las palabras habían desaparecido. De sus labios salían sonidos sin significado. Un ictus mientras dormía se había llevado su lenguaje y su capacidad de hablar.

            Juan sólo es uno más de los muchos pacientes que tienen problemas del habla o del lenguaje y gracias a la Logopedia, todos ellos pueden afrontarlos y recuperar su capacidad para comunicarse.

            Si tienes algún familiar con una situación similar, consulta a un logopeda.

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